Antes del inicio de sus operaciones es fundamental decidir la forma de operar en el territorio español de cara a lograr la máxima eficiencia y éxito para su proyecto. La forma mercantil más adecuada para cada negocio dependerá entre otros factores, de la estrategia del negocio y de las actividades que se quiera llevar a cabo en España.
En líneas generales para que una empresa extranjera pueda comenzar a operar en España existen diversas posibilidades: mediante una oficina de representación, sucursales, filiales, con acuerdos de distribución y de cooperación con empresas españolas (uniones temporales de empresas, agrupaciones de interés económico), establecimiento de franquicias, o a través de agentes o comisionistas entre otras formas.
Cada una de ellas supone un grado de capacidad y autonomía diferentes que requieren diversos trámites para su constitución/formalización y puesta en marcha. También son diferente su tratamiento fiscal, sus obligaciones contables y aspectos técnicos específicos de cada figura jurídica.